12 febrero 2006

Minuto a minuto: no te duermas

Al terminar mi segunda cerveza, le digo desde mi asiento:
- Tengo mucho sueño, me quiero ir a acostar.
- No, no todavía... toma esto- sacó cocaína de un papelillo y la puso en la punta de la tarjeta de Falabella.
- No, no quiero.
- Ya, pues, toma, si no te va a pasar nada...
- No quiero- se acercó y me puso el borde de la tarjeta en la nariz. La rechacé, pero supongo que alcancé aspirar algo o me cayó en la boca.

Siempre había leído que la coca devolvía la lucidez que el alcohol quitaba, pero minutos después yo lloraba desconsolada, en el segundo piso "¿quién va a cuidar a los niños? ¿por qué me hiciste esto?" repetía. Llamé a mi amigo, que vino inmediatamente, pero sólo recuerdo estar tirada en la cama. Más tarde, cuando mi amigo se fue, le pedía agua a S., pero ya no confiaba en él, pensaba que podía ponerle cualquier cosa al agua. Entonces me levanté y le pedí que se fuera. Se indignó. Se fue gritando en su bicicleta:

- Maricona desgraciada... así demuestras tu cariño... maricona culiá... jamás te voy a perdonar esto.

9 comentarios:

Anónimo dijo...

¿Sólo trata de S. este blog?

Fernanda dijo...

Eh... es mucho ¿no?
Ya cambiaré de tema, cuando lo cierre.

Anónimo dijo...

No, no es que sea mucho ni poco. (Ah, soy la misma persona). A veces hay que decir hasta que ya no quede nada (que nombrar).

Anónimo dijo...

Ah y "sólo demasiado es suficiente" (Bacon).

Anónimo dijo...

A veces la coca... te motiva a escribir...

saludos

Anónimo dijo...

Hasta cuándo vas a aguantar a ese güeón?.

Hasta que se te vaya la vida viéndolo cómo arregla sus porquerías con otra, y tú exponiendo a tus pequeños a todo ésto?

Corta lo que te hace sufrir en la vida, aunque te duela.

Fernanda dijo...

Newton: no lo sé... ¿tú dices al que consume o a los otros?

Fernanda dijo...

Último usuario anómimo: efectivamente, como le expliqué a mi amigo que quedó muy preocupado esa noche después de irse y conversar por más de dos horas con él, esta reunión era necesaria para plantearle que su idea del matrimonio era una locura.

Anónimo dijo...

Me alegro por ti, o al menos por lo que dices: la idea de un matrimonio con alguien con quien no te llevas bien, que te hace sufrir, es una estupidéz.

Vive como quieres, aunque te duela, y corta lo que te hace daño ya mismo.

Qué deseas que hagan tus hijos, si se ven algún día, en tu misma situación?. Qué fuerzas desearías para ellos?.

Lo mejor para ti.