17 agosto 2005

Literatura para atontar

No pude encontrar una mejor definición para una buena parte de la literatura infantil circulante en el mercado y fue gracias a Rancière. Siempre (bueno, siempre desde que comencé a prestarle particular atención) me pareció que los denominados libros de literatura para niños parecían estar hechos a la medida de seres completamente tontos y anulados, una suerte de información que se destinaba a bolsas que debían ser rellenadas con algo y donde ese algo eran los conocimientos y valores que estuviesen de moda. Definitivamente, al niño se lo trataba como a un ser inferior, no como a uno diferente. Bastante teoría apoyaba este sentimiento ideológico que me invade cada vez que voy a una librería o me enfrento a mis propios textos, por nombrar algunos: Bataille en su mínimo ensayo "¿Es útil la literatura?", la teoría del juego de Huizinga, la sicología y sicoanálisis de Bettelheim, ya acercándonos más al tema particular de la infancia, Benjamin, Graciela Montes y varios otros ensayos, tesis doctorales y manuales que giran en torno a literatura infantil. Al detectar que el principal problema de la literatura infantil, además del mercado, es la intervención de supuestos pedagógicos, llegué al libro de Ranciére "El maestro ignorante". Fue revelador. Es él quien habla de un pedagogía para atontar basada en el principio explicador que se funda sobre la jerarquización de las capacidades intelectuales, situando al maestro sobre todas las demás y considerando al aprendiz como un tonto (un inferior) que no puede aprender sin las explicaciones del maestro. Es exactamente donde se situan todas las entidades (pedagógicas, sicológicas y editoriales) al momento de concebir una línea editorial infantil con dos supuestos básicos: (1) la literatura tiene que enseñar algo y (2) tiene que venderse.

A partir de esta lectura, reformulando mis ideas adquiridas sobre la literatura y la literatura infantil, descarto mi primera formulación de una literatura para tontos, por una conceptualmente más exacta: la literatura infantil es literatura para atontar.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno.

Malayo dijo...

Escribe po floja. Llevai casi una semana sin postear.